La iglesia de hoy cuenta con la enorme bendición de tener grupos juveniles dentro de ella. Esto de una u otra manera impacta, porque lo primero que podemos ver aquí es que hubo una decisión propia de integrarse al cuerpo de Cristo. Muchos de los jóvenes están fuera de ellas, viviendo una vida basada en el relativismo con valores morales que para ellos están sepultados hace mucho tiempo.